Yo Decido Amarme y Cuidarme

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Rescatar los valores morales de la sociedad desde temprana edad es el objetivo de la campaña Yo Decido Amarme y Cuidarme


Objetivos

  • Rescatar los valores de nuestra sociedad
  • El respeto es el pilar fundamental de buena convivencia, armonía y una mejor calidad de vida
  • Enseñar a los niños a amarse
  • Forjar relaciones sanas, preparar a niños, niñas y adolescentes para la vida

El proyecto Yo Decido Amarme y Cuidarme”, responde a una necesidad imperiosa de nuestra sociedad para rescatar los principios que lastimosamente se han venido perdiendo, pero que están y estarán siempre arraigados “en el alma” de todos los quiteños.

Resulta decepcionante evidenciar a diario que en nuestra ciudad y país hay una pérdida total de valores morales y sociales; pero quizá lo más preocupante es ver que los “antivalores” van ganando espacio entre nuestros niños y adolescentes, quienes aprenden y consideran ciertos hábitos y conductas, como normales.

El no actuar y guardar indiferencia frente a esta realidad, sería validar una forma equivocada de vida y ser cómplices de la violencia, la injusticia, la inequidad, el delito, la vagancia, la irresponsabilidad, el morbo y otros tantos antivalores que están causando daño a nuestra sociedad.

El porqué de esta campaña radica en la simple consideración que un cambio en la humanidad, empieza por cambiarse a sí mismo.

Enseñar a los niños a amarse es permitirles entender que deben hacerse responsables de sus actos, permitiéndoles reconocer quienes son y liberar condicionamientos que frenen su futuro; y enseñarles a respetarse implica el ayudarlos a crecer sin juzgarse, criticarse y compararse; es permitirles abrazar su realidad, para atravesarla y trascenderla con orgullo. En definitiva, es prepararlos para la vida.

Si bien cada ser humano puede tener una concepción distinta de lo que son los valores morales, todos coincidimos que responsabilidad, compromiso, respeto, honestidad, disciplina, justicia, gratitud, entre otros, son los parámetros con los que debemos arrancar este proyecto social.

Mi meta está en trabajar para que sean los niños y adolescentes quienes influyan en su entorno familiar y social, y que a través de esta práctica se remarquen los principios que determinarán su conducta frente al futuro. Estoy convencida que si trabajamos con ellos en estos ámbitos, se puede moldear positivamente su comportamiento, aún a pesar de las duras situaciones que tristemente les toca enfrentar en la actualidad.

En algún momento expresé que es primordial que los niños y jóvenes de nuestra ciudad conozcan cómo se construyen las relaciones sanas interpersonales con familiares y amigos y es justamente en este entorno familiar, educativo y social en donde estoy enfocando mi trabajo a través de charlas de sensibilización a estudiantes de 10 a 12 años, de diferentes colegios fiscales, municipales y privados de Quito (hasta el momento hemos visitados 17 colegios con un alcance de 1.500 estudiantes).

Estoy segura que se podría pensar que este proyecto es “demasiado optimista y complicado” y es verdad; pero quiero actuar y lograr el objetivo para que nuestros niños conozcan que el amor, el afecto, y el respeto son las normas regulares de conducta que les abrirán puertas y nuevas oportunidades.